Calle 14: Senderos de Gloria (Stanley Kubrick, 1957)

Senderos de Gloria (Stanley Kubrick, 1957)

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  • 30 mayo 2011
  • Retroclásica

  • Cerramos el cine forum escolar de este curso en MCM con una película que, pese a ser muy grande, sigue siendo desconocida para mucha gente. "Senderos de Gloria" (Paths of glory, Stanley Kubrick 1957) es una de las mejores películas que se han rodado hasta hoy. Ambientada en la I Guerra Mundial, su fotografía en blanco y negro es capaz de transmitir la crudeza, la humedad, el barro de las trincheras, la sangre de la batalla y también la frialdad de los mandatarios militares en sus poltronas. De esta película, además de la ya mencionada fotografía, quedan en la retina esos recorridos visuales por las trincheras y la imagen de un gran Kirk Douglas saliendo de la zanja, con el arma en la mano, liderando la avanzada.

    Basada en la novela homónima de Humphrey Cobb (1935) recoge un hecho real que había impresionado al joven director unos años antes. La película aborda la ambición militar desde los cómodos despachos, sin importar el alto coste en vidas de soldados que sufren la guerra en los campos de batalla. Todo esto tratado con un punto de vista crítico y antimilitarista que convirtió a la película en algo incómodo para los gobiernos de finales de los cincuenta. De hecho, la película estuvo prohibida en una buena parte de Europa, principalmente por el rechazo que despertaba el tratamiento que el ejército francés recibía en la historia. En Francia se estrenó finalmente en 1972 y en España en 1986, mucho después de la muerte del dictador.

    Stanley Kubrick acababa de rodar "Atraco perfecto" ("The killing", 1956) con United Artists y había sido, pese al éxito de público, una película económicamente deficitaria. Rechazada por varios estudios, United Artists aceptó rodarla con un presupuesto muy ajustado (un millón de dólares de la época) gracias a que la productora de Kirk Douglas se involucró en el proyecto. El guión original incluía un final diferente que, en cierto modo, fue el que facilitó que el estudio aceptara el rodaje; sin embargo, UA no dio mucha importancia al final definitivo de la película, que resultó ser radicalmente distinto al original.

    El director era bien conocido por su afán perfeccionista que tanto incomodaba con frecuencia a sus actores; sin embargo, dicha obsesión brinda al espectador una película magníficamente construída que nos revela con mirada crítica la tiranía del poder (en este caso el militar) y el escaso valor del ser humano, del soldado, del peón sacrificable. En una primera parte nos regala la cruda visión de las trincheras con un perfecto deslizamiento de la cámara a lo largo de la misma. Kirk Douglas, encarnando a Dax, es seguido por el objetivo con precisión, con lo que el espectador recibe todas las sensaciones que el personaje experimenta en ese tramo de la historia, desde el barro y la batalla.

    De la ironía se pasa más bien al cinismo, en el relato de la elección al azar de tres cabezas de turco que se someterán a un consejo de guerra por cobardía. De nuevo, la cámara sigue con nitidez al personaje Dax que pronuncia su discurso ante una pandilla de oficiales que lo único que persiguen es el honor y la gloria de las batallas pese a que ellos apenas han pisado el campo.

    En definitiva, se trata de uno de los mejores trabajos de Kubrick y también de Kirk Douglas. Os invito a revisarla, seguro que después del magnífico final de la película se nos ha removido algo aquí dentro. Porque hay cosas que, casi un siglo después, siguen sin cambiar: el poder y la gloria.

    Por cierto, buscando imágenes del Stanley Kubrick de la época me he topado con una que me ha recordado a Buñuel. ¿Quién es quién?


    3 comentarios de texto:

    1. Begoña Eguiluz dijo...
    2. Una de las más conmovedoras películas que he visto...de esas que como "Ladrón de bicicletas" o "La strada", se quedan en nuestro imaginario para siempre.
      Además de la perfección de la belleza técnica, nos encontramos un guión al que no sobra ni una coma, una historia magnífica y algunas secuencias llenas de una poderosa humanidad ...como el viaje entre las hileras de hombres de las trincheras acompañando la mirada y los sentimientos de Dax, o la secuencia final en que una melodía hace aflorar tanto...
      Excelente la lucidez de la mirada insobornable del director ante una realidad tan ambigua frente la que pese a todo, se puede actuar decentemente. La sensación última que me queda es como la de Dax,una sonrisa difícil y amarga...¡amarga!

      En esta magnífica partida de ajedrez quedamos de alguna manera en tablas pero con el inmenso deseo de que hubiera sido Dax,quien si no un jaque mate (en este mundo es imposible)hubiera por lo menos, ganado esta dramática partida...

      ¡Magnifico final de ciclo, Fanny, magnífico!

    3. Andrés dijo...
    4. izquierda: Buñuel; derecha, Kubrick (es lo que hace el estrabismo). Abrazo, Andrés.

    5. Fanny Brice dijo...
    6. Gracias, Begoña. No puede haber una crítica más afinada que la tuya. Creo que esta película me ha gustado mucho más que la primera vez que la vi, quizá porque demuestra que hay cosas que nunca cambian. Yo también me quedo con el travelling de las trincheras y con el rostro insobornable de Dax, o con su imagen, agachado, avanzando entre las alabramdas y el barro.

      Andrés: Efectivamente. Otro abrazo.

     
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