Calle 14

Sooner or Later (Dick Tracy)

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  • 29 julio 2010
  • Retroclásica

  • Madonna siempre ha querido ser actriz y casi siempre ha fracasado en el intento. Digo casi siempre, porque donde ha fracasado es en el cine, pero como cantante es más actriz que otra cosa. Para mí siempre ha sido (y que nadie se ofenda) una voz mediocre en el cuerpo y la mente de una artista como la copa de un pino.

    God Give Me Strengh (Grace of My Heart)

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  • 26 julio 2010
  • Retroclásica
  • Abro hoy una serie de posts en los que mezclo dos de mis aficiones: el cine y la música. Algo aburrida después de una larga jornada de trabajo, llevo un buen rato navegando por ahí, rescantando canciones y cantantes vía Youtube y compartiéndolas en Facebook.

    Diez años sin Carmiña

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  • 23 julio 2010
  • Retroclásica

  • (Foto: Kalipedia. Carmen Martín Gaite y Rafael Sánchez Ferlosio)

    El 22 de julio se han cumplido diez años de la desaparición de una de las más grandes narradoras del siglo XX. Murió abrazada a sus cuadernos, los que se encargaban de imprimir lo que ella guardaba en su memoria, donde se recreaba en su caligrafía y componía imaginativos collage, tomando de aquí y de allá una fotografía, un trozo de tela, un sello. Igual que lo hacía con su forma de escribir, cada párrafo se construía a base de retazos de realidad y sueños, y la escritura no era sino otra forma de tejer o de pegar trocitos de papel para pintar una imagen.


    Calila, como la llamaban sus allegados, ha sido irremplazable. Como cada miembro de su generación, ella se encargó de plasmar la experiencia, los sentimientos y los pensamientos de quienes vivieron la infancia durante la guerra civil y fueron pasto de sus consecuencias.

    La vida de Gaite tampoco fue un camino de rosas, aunque, quién lo iba a decir, parece que sólo su cabello fuera el auténtico catalizador de sus tragedias. Leerla o escucharla, verla en sus fotografías daban, en apariencia, la impresión de que fuera una persona alegre que seguía albergando a una niña dentro de su cuerpo resistente a la ancianidad. De todas sus fotografías, me quedo con dos, la Carmiña asida al caballo de un tío-vivo en la época de "Caperucita en Manhattan", y la Carmen Martín Gaite que siempre llevaba un gorro-boina con un prendido imaginativo como queriendo contener todos los pensamientos que parecían salir de debajo de su envidiable mata de pelo blanco.

    Desde aquí el deseo de que sus libros sigan viviendo, que, para vivir, deben ser leídos.


    Actualización 13 agosto 2010:


    Carmen Martín Gaite en escritoras.com (una web excelente)
     

    Entrevista a Noa

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  • 23 junio 2010
  • Retroclásica


  • Hace unos días el diario italiano La Repubblica publicó una entrevista a Noa. En realidad, lo que se publicó no es el contenido íntegro, sino que ha sido convenientemente recortado. Achinoam quiere que dicha entrevista se publique en su integridad y nos ha remitido la traducción a español, que reproducimos a continuación.

    Entrevista con Noa tras los trágicos sucesos de la Flotilla de Paz

    El apartamento

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  • 14 junio 2010
  • Retroclásica

  • Hoy la obra maestra de Billy Wilder cumple 50 años y, a pesar de todo, el tiempo no ha hecho mella en la película, más bien diría que le añade valor, ironía, significado y frescura.

    Cuadros de una exposición

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  • 18 mayo 2010
  • Retroclásica
  • Desde el pasado viernes, 14 de mayo, hasta el 15 de junio, hay una interesante exposición de pintura que reúne obras de cuatro jóvenes pintores, Mikel Izaguirre, Pablo L. de Silanes, Miguel Pínter y Alfonso Silió. Este último es el único del que conocía su pintura desde que, por casualidad, vi una pequeña exposición de obras suyas en "El muro", en Sagüés, hace ya unos años.

    Fin de curso

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  • 06 mayo 2010
  • Retroclásica

  • Mayo es siempre un punto de inflexión. Se presentan las programaciones del Jazzaldia y del Zinemaldia y, con frecuencia, eso sucede en plena ebullición de conciertos en la cartelera. Recientemente hemos acudido al Kursaal a ver "Los premios Mastropiero" de la mano de Les Luthiers. Y el pasado 9 de mayo, Joan Manuel Serrat con el espectáculo "Hijo de la luz y de la sombra", el homenaje a Miguel Hernández en su centenario.

    La mejor juventud

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  • 13 abril 2010
  • Retroclásica
  • Si hay una película que en los últimos años he recomendado a todo el mundo ésta es La mejor juventud. A mí me llegó, igualmente, por recomendación.

    La mejor juventud es una obra pequeña y grande al mismo tiempo. Pequeña porque es una producción modesta y se centra en las pequeñas cosas para mostrar lo grande, los hitos, los cambios, las crisis, las reconstrucciones. Fases que se repiten, una y otra vez, gracias a la ilusión y el esfuerzo de generaciones como la de la familia protagonista, los Carati. Es una historia grande en su forma, nada menos que dos partes de tres horas cada una, pero más de uno hemos sido cautivados de tal forma por la narración que hemos visto las seis horas de un tirón.

    Stephen Sondheim

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  • 06 abril 2010
  • Retroclásica

  • El 22 de marzo de 2010 Stephen Sondheim ha cumplido ochenta años. ¿Quién es Sondheim? Sin duda el compositor de musicales más importante de los últimos cuarenta años. Conocemos muchas más canciones suyas de las que imaginamos. Como letrista, es responsable nada menos que de West Side Story, y podemos pensar que se trata de ese eslabón en la cadena que enlaza al autor con la tradición de música para el teatro representada en la figura de Leonard Bernstein, heredero a su vez del buen hacer del gran Gershwin.

    Miguel Delibes

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  • 12 marzo 2010
  • Retroclásica

  • Una entrada urgente, algo que nunca debería hacer. Hay mañanas en que una simple mención en la radio de algo que te importa te impulsa a disponer de diez minutos de tu importante tiempo para escribir algo, compartirlo y emprender la labor de recordar y recuperar para quienes vienen por detrás de nosotros la figura de un gran escritor.

    Clara y Nadal

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  • 08 enero 2010
  • Retroclásica

  • Año nuevo. Un nuevo tag en el blog. Cero entradas. Observo que, al menos, el año pasado escribí algo más que el anterior. Y que los anteriores. Es un alivio. Una media de dos artículos al mes, qué lujo. Objetivo: mantener el tipo, digo yo. Porque toda la vida he querido escribir, y ahora que tengo el espacio ideal donde dar rienda suelta a mis habilidades más mecanográficas que literarias, me escudo en el eterno "no tengo tiempo" para no dar un palo al agua. En fin, aquí va, pues, una de mis "New Year's Resolutions".

    Y es que hay quien escribe mucho y bien y, por eso, gana el premio que, una vez en la librería, más me atrae. El Nadal, para mí, es el segundo apellido de unos cuantos escritores y libros favoritos. Qué sería del Nadal sin la generación de los 50. Sin la osadía de premiar "Nada", la extraordinaria obra de una mujer a la que eternamente recordaremos por esa y no por otra novela, Carmen Laforet. Miguel Delibes. Rafael Sánchez Ferlosio. Ana María Matute. Carmen Martín Gaite. Nombres que algunos seguimos atesorando, resistiendo el embate del best seller, y sosteniendo, entre ellos, a narradores herederos del buen hacer, Marías, Mendoza, Bolaño, Gopegui.

    Clara Sánchez es otra escritora de las que nacen historias que te atrapan. Sólo he leído dos de sus novelas, "Últimas noticias del Paraíso" y "Un millón de luces". Y quizá tengo un recuerdo menos claro del hilo narrativo de ambos libros, y sin embargo sensaciones que tienen más que ver con un estilo claro, que se detiene en lo aparentemente sencillo, en lo cotidiano. Que se mueve en escenarios en los que nos movemos todos, una urbanización, un edificio en el centro de la ciudad, un centro comercial, un jardín. Con personajes trepas, jóvenes inexpertos, perros que ladran con rabia y protagonistas que asisten, atónitos, a lo que espera agazapado detrás de la monotonía, de la cruda realidad.

    Al leer el argumento de la novela premiada, "Lo que esconde tu nombre", no voy a poder resistirme a correr hasta mi librería favorita dentro de un mes. Una apacible pareja de ancianos alemanes retirados en la costa española donde esconden un pasado gris y cruel; un superviviente de un campo de concentración; y una joven ajena a los respectivos pasados del resto de los personajes. Como en el cine, la II Guerra Mundial sigue propiciando argumentos interesantes, como si siguiéramos necesitando rescatar historias anónimas para no olvidar lo que no debe repetirse, para no perdonar al criminal a medida que el tiempo va difuminando su pasado. Sin duda Clara Sánchez lo haya escrito con honestidad y sin dejar cabos sueltos.

    Hip-Hop Feliz Navidad

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  • 19 diciembre 2009
  • Retroclásica
  • George y yo llevamos meses ensayándolo. Aquí va nuestra felicitación de navidad...

    Send your own ElfYourself eCards

    The Music Connection

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  • 01 diciembre 2009
  • Retroclásica

  • Como comentaba en la anterior entrada, el curso escolar nos trae una nueva retrospectiva de Nosferatu, esta vez temática, dedicada al thriller americano de los años 70.

    Bullit ha resultado un inicio agradable; una película parca en diálogos, como lo es el personaje encarnado por Steve McQueen. Hablan más los silencios y esa mirada huidiza de Bullit, o la espectacular persecución automovilística por las calles (cuestas) de San Francisco, secuencia imitadísima en películas posteriores (por ejemplo, en What's up, doc?).

    El detective nos muestra a Frank Sinatra en un papel que se sale de sus personajes triunfadores, alegres, seductores (no olvidemos The man with the golden arm, o su personaje en From here to eternity, que también se apartaban de su condición de cabecilla del rat pack). No la había visto, y me gustó, me pareció entretenida y muy representativa de la estética de los setenta.

    Shaft ha sido una película entretenida, sin más, con una buena banda sonora en la que Isaac Hayes comienza cantando Who's the black private dick / That's a sex machine to all the chicks? / SHAFT! / Ya damn right! No he visto el remake, ni falta que me hace, entre otras cosas creo que me cae mejor Richard Roundtree que Samuel L. Jackson. Y creo que el Shaft setentero es mucho más amable que el del nuevo siglo.

    ¿Qué tienen en común estas películas? La estética. La narrativa. La banda sonora, un sonido, un estilo. Lalo Schifrin es el responsable de la música de Bullit, mientras que Jerry Goldsmith lo es de la de The Detective. Ambos diseñan unas partituras muy influidas por el jazz y por el funk, muy dinámicas y descriptivas. En los últimos tiempos estoy revisando películas con música muy setentera y es que una no puede resistirse a disfrutar de una secuencia acompañada por Michel Legrand o Henry Mancini o Burt Bacharach. Pop y jazz entrando por la puerta grande en el cine. Creo que Dirty Harry debe mucho a Schifrin, como Charada a Mancini. Continuadores como Dave Grusin mantienen ese espíritu en el cine actual.

    Don Ellis es el responsable de la banda sonora de The French Connection (que veremos hoy miércoles en Nosferatu); tuvo una carrera muy breve, pero al igual que Schifrin, se forjó en televisión, en la serie Mission: impossible. En esta película tenemos a actores sensacionales, entre ellos Fernando Rey (de hecho, cuando murió, en la ceremonia de los Oscar le dedicaron la famosa escena en que saluda desde el vagón del metro), en gran Gene Hackman y Roy Scheider. Hace bastantes años que no veo esta película y creo que hoy la voy a disfrutar como si fuera la primera vez: es la magia de recuperarlas en pantalla grande.

    Si la cosa funciona

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  • 24 noviembre 2009
  • Retroclásica

  • Con el otoño vuelve la rutina, el curso escolar. En los últimos meses había dejado de ir al cine, por lo que he ido recuperando las películas de estreno en casa, según iban saliendo en DVD. Así, he podido disfrutar de La duda, Milk y El curioso caso de Benjamin Button, entre otras, sin surround palomitero ni banda de cotorras comentando cada detalle de la película. Y como no debo dejar que tales minucias me aparten de las butacas de mi cine favorito, he trasladado mis sesiones al miércoles y al viernes por la tarde (cosa que no es garantía de una sesión tranquila de sonido nítido).

    Así que al menos he podido disfrutar, entre otras del montón, de un par de buenas películas: el retorno de Woody Allen a Manhattan con Si la cosa funciona, y otra excelente obra de Campanella, El secreto de sus ojos. También ha comenzado un nuevo ciclo de Nosferatu dedicado al thriller norteamericano de los años setenta, lo que nos ha permitido ver, por ahora, la espléndida Bullit de Peter Yates y El detective, de Gordon Douglas. La cita semanal, cada miércoles, nos da la oportunidad de ver mañana en pantalla grande Shaft (1971), de Gordon Parks.



    Si la cosa funciona es una comedia ácida e irónica que trata sobre las obsesiones habituales de Allen, pero dando otra vuelta de tuerca al amor, la muerte, el sexo y Dios, entre otras cosas. El primer acierto es su nuevo álter-ego, Larry David, guionista de Seinfield, que hereda los tics, las gafas, la hipocondria y el desdén por lo vulgar y cateto de los antológicos protagonistas de Manhattan, Annie Hall o Delitos y faltas. Como siempre, la película se sostiene sobre un guión ingenioso, de frases brillantes, poblado por unos personajes que contribuyen sin florituras a tejer la comedia que, desde la primera secuencia, no se anda con rodeos y se dirige directamente al espectador, quien casi acepta con naturalidad verse incluído en el saco de idiotas y gusanos del mundo que rodea a Boris Yellnikoff (Larry David), en el cual, sin desearlo, se cuela una pueblerina de la América profunda, Melodie (Evan Rachel Wood), escapada de su familia y educación puritana con la intención de disfrutar de la vida siendo una pecadora. Melodie cumple con todas las premisas del prototipo de gusano idiota e ignorante con el que Boris jamás se codearía y éste no tiene ningún problema en insultarla a la cara, y es quizá esa ingenua, humilde y sincera aceptación de lo que es y deja de ser lo que, en el fondo, provoca que la chica sureña encaje como un guante en la vida y el hogar de Boris. Tanto que, con el tiempo, empieza a pensar y opinar como Boris. Hay dos momentos claves (e hilarantes) en el desarrollo de la película, la llegada de la madre puritana y, más tarde, la del padre, en busca de la hija perdida, aunque más bien lo que hacen es encontrarse a sí mismos y someterse a esa profunda reconversión que sólo el cosmopolita Manhattan puede provocar en los catetos pueblerinos...

    La visión irónica de Allen reporta una colección de chistes muy sutiles e inteligentes, no sólo verbales, sino también visuales y conceptuales. Algo de lo que no fue capaz en sus últimas películas europeas (con la excepción de la brillante Match Point), y es que quizá Allen se siente más capaz de reírse en su tierra, por reírse de sí mismo sin complejos. O porque quizá respeta demasiado a sus fans europeos, quién sabe. El caso es que Woody ha vuelto a Manhattan y, con ello, a crear comedia pura, inteligente y sin complejos.

    Ultimátum a la tierra

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  • 14 noviembre 2009
  • Retroclásica


  • Me he negado a ver el reciente remake de esta apreciadísima obra de Robert Wise que pudimos contemplar en pantalla grande en el Zinemaldia de 2005. A quienes nunca hayan visto el original, sus efectos especiales, maquetas, personajes y planos les pueden parecer anticuados, casi de serie "B". Pero quedarse en esa capa de la película es no entrar en ella. Una película de 1951 que habla sobre una advertencia a la humanidad es un reflejo de lo que se estaba viviendo en el mundo después de la II Guerra Mundial.

    Así que recomiendo revisar esta obra quitándonos de encima esa capacidad del público de hoy para dejarse deslumbrar por los efectos especiales y en cambio quedarnos con el mensaje, con la metáfora, y reflexionar sobre el hecho de que todo, absolutamente todo lo que cuenta esta historia, es moderno y vigente.

    Sí, cada día reniego más de las películas que basan su capacidad de atraer al público única y exclusivamente en la carísima producción y posproducción digital. Que viva el cine de buen guión y personajes consistentes.

    Sólo Dios lo sabe. Heaven knows, Mr. Allison

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  • 15 octubre 2009
  • Retroclásica
  • Una película que merece la pena ver en pantalla grande; así la vimos en la retrospectiva que Nosferatu dedicó a John Huston en su centenario.

    http://www.imdb.es/title/tt0050490/



    Un guiño a Begoña y a Loli.

    Make someone happy

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  • 29 septiembre 2009
  • Retroclásica

  • Pues sí, hoy es para estar contenta. En cuanto abandone la oficina me voy volando a la fÑac a comprarme, si está, la DeLuxe Edition de "Love is the answer", el nuevo álbum de Streisand. El sábado pasado dio un concierto para un puñado de amigos y fans en el Vanguard Village de Nueva York. Aquí os dejo una muestra de cómo sigue sonando esta mujer en directo (ni sombra de lo que fue, honestamente, pero sigue siendo muy grande).


    Añado a continuación un enlace a una entrevista muy interesante que le ha hecho ANTHONY TOMMASINI, un crítico de música clásica, acerca de su capacidad vocal. En inglés...

    http://www.barbrastreisand.com/us/news/fine-instrument-classic-instinct-new-york-times-interview

    The happy ending

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  • 25 septiembre 2009
  • Retroclásica

  • La filmografía de Brooks arranca con Crisis, una historia lamentablemente vigente (no tanto por la crisis del título en sí, sino por un argumento que se sigue repitiendo). Y con la llegada de la clausura del Festival, tenemos el placer de contemplar las últimas películas del director, que encierran mucha amargura y cierto regusto pesimista.

    En estos días he visto sus grandes clásicos, los títulos más conocidos, y he podido ver películas para mí inéditas, como Looking for Mr. Goodbar o The happy ending. La primera nos presenta a una Diane Keaton en pleno apogeo de su colaboración con Woody Allen, rescatada de la comedia neoyorkina para interpretar un papel en un registro completamente diferente. Brooks se aleja, precisamente, de los "happy endings" (finales felices) y resuelve sin contemplaciones una historia en la que se critica desde el fanatismo religioso hasta la nocturnidad, las drogas, la violencia, pero también aludiendo al egoísmo, a la incapacidad de comunicación y a la doble vida de los personajes. Me quedo con una frase que dice algo así como "my parents think I pee perfume" (mis padres creen que meo perfume) y que retrata perfectamente el drama de las apariencias y del invisible sufrimiento real.

    Con The happy ending me he llevado una gratísima sorpresa. A veces leer críticas negativas nos hace descubrir una película mucho más valiosa de lo que esperamos. De hecho, es una historia de un género muy parecido al de mi película favorita, Two for the road, si es que podemos calificar la "crisis matrimonial" (otra vez la palabrita) como subgénero tragicómico o, en este caso, puramente dramático.

    The happy ending, además de retratar la crisis de los cuarenta, en cierto modo alude al tormentoso matrimonio de Brooks con Jean Simmons (protagonista de la película), una actriz espléndida a la que la llegada a la madurez y la ausencia de ofertas le sumergieron en una depresión que le llevó a la bebida. La película fue un fracaso y las críticas no la acompañaron, sin embargo a mí la historia me pareció un argumento tan antiguo como actual, siempre vigente, con un tratamiento visual diferente, poco convencional. Como Donen, recurre al flashback para ir dosificando la narración convenientemente, pero quizá fracase en la puesta en escena, no puede competir con la brillantez con que Two for the road fue concebida y carece del carisma y la química de Audrey Hepburn y Albert Finney.



    Otro elemento interesante de la película es la banda sonora de Michel Legrand y uno de los mejores temas que ha compuesto junto con los letristas Alan y Marilyn Bergman: "What are you doing the rest of your life?" (¿Qué vas a hacer el resto de tu vida?); es el happy ending con el que arranca la historia; una boda que, en las películas, supone el "y comieron perdices", un "no hay más allá" del final feliz pero tras el cual Brooks hace una elipsis de quince años y descubre un botín de vodka y tranquilizantes. De repente "lo que vas a hacer el resto de tu vida" se convierte en una losa pesada que provoca una reacción en el personaje de Simmons.

    Las bandas sonoras de las películas de Brooks no vienen firmadas por cualquiera: Maurice Jarre, Quincy Jones, Alex North, André Previn, Miklós Rózsa, el mencionado Michel Legrand... y con una preferencia evidente hacia los ritmos del jazz, que son los que ayudan a ilustrar The Blackboard jungle, por ejemplo (aunque arranca y acaba con un rock-and-roll) o $ (Dollars).

    También quiero resaltar como un descubrimiento agradable The catered affair, con la siempre inmensa Bette Davis y Ernst Borgnine, una película que está inédita en DVD, descatalogada en VHS, pero que os recomiendo busquéis por los rincones de Internet, porque merece la pena verla.

    Y con esto... os he resumido a duras penas la retrospectiva de Richard Brooks. Buscad en el videoclub The professionals (recientemente editada en BluRay para los más modernos), Bite the bullet y The cat on a hot tin roof, son ideales para las tardes de otoño e invierno. Y otro día, con más calma, repaso película a película lo visto. Mucho y casi todo muy bueno.

    Paul, Liz y Skármeta

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  • 20 septiembre 2009
  • Retroclásica

  • Ayer fue un día laborioso pero lleno de grandes premios. Vi, por enésima vez y en una copia estupenda, KEY LARGE, de John Huston, para la cual Brooks había escrito el guión. No sólo es una película que engancha, también sirve para comprobar cómo saltaban chispas entre Bogart y Bacall. Por fin el público rompió a aplaudir, que este año anda un poco escaso de entusiasmo, ¿será la crisis?.

    Hablando de la palabra de moda. Crisis fue la primera película dirigida por Brooks y pudimos verla. Interesante, a veces divertida y, como su título, tan de moda. Un país sudamericano, un tirano en el poder, un pueblo que quiere rebelarse. ¿No nos suena? Y Cary Grant con su esposa, de vacaciones, en el mencionado territorio comanche. Recomendable para una tarde de sábado de otoño y lluvia, sofá y mantita. Para los fans de Cary, entre quienes me encuentro, claro.

    Después quise ver The light touch, pero mis obligaciones técnicas me lo impidieron. La sala, llena, y Stewart Granger en la pantalla. A ver si puedo recuperar esta película en una próxima proyección.


    Por último, vimos una de las estrellas de la retrospectiva; Cat on a hot tin roof, una película archiconocida y unos actores guapos, admiradísimos, con talento. Confieso que en la sala había mucha gente boquiabierta ante el pijama y el albornoz de Paul Newman y el impresionante físico de Liz Taylor en su mejor momento. La película no ha perdido el atractivo ni el interés. Siguen estando vigentes todos los los aspectos de la obra del escritor sureño Tennessee Williams, la atmósfera irrespirable en la que la intimidad no existe, el deseo insatisfecho, la envidia, la ambición, y la pesadilla de los "monstruos cuellicortos" que exasperan a Liz, esa gata que se siente como si estuviera pisando un tejado de zinc caliente...

    Hoy "estrenamos" otros cuatro títulos:
    • Battle circus
    • Take the high ground!
    • Flame and the flesh
    • The last time I saw Paris
    De todas éstas, la última sí la he visto, está en DVD, y reúne a Liz Taylor con Van Johnson y Walter Pidgeon, y en la que aparece un jovencísimo Roger Moore.

    Y, por último, contaros que gracias a la radio, y a Conchita Casanovas, tuve la oportunidad de conocer a Antonio Skármeta, en una pequeña tertulia para Radio 4. Además de gran escritor, como decía Conchita, es un gran contador de historias (no todos los escritores lo son, claro), y es que nos relató la experiencia de asistir a una sesión de "The Blackboard jungle" en el Chile de su juventud, y nos recordó el papel de Glenn Ford como profesor intentando educar a sus alumnos, a través del jazz, y cómo la película terminaba con un rock-and-roll que él mismo se lanzó a cantar... One-two-three o' clock-four o'clock rock! Y es que el autor de "El cartero de Neruda" es tan simpático como aparenta en esta foto.

    Brooks y los Inglourious Basterds

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  • 18 septiembre 2009
  • Retroclásica


  • BIEN, BIEN, BIEN... Ya estamos de lleno en el Festival de cine. Un festival algo más corto (un día menos, con esto de los recortes presupuestarios), pero no por ello menos intenso. Todo lo contrario. Creo que es un festival potente. No hay más que echar un vistazo a la última de Tarantino (lo confieso, la única que he visto de toda la programación) y a ese magistral primer episodio de Inglourios Basterds para tener una sensación positiva de lo que aquí se está cociendo.

    Desde el pasado domingo no hago otra cosa más que recomendar la última de Tarantino en la que brilla Brad Pitt, pero por encima de él todavía brilla más Christoph Waltz, un actor austriaco que encarna a un coronel de las SS. La película, que dura dos horas y media, no se hace larga por ese ritmo al que se van desarrollando los episodios, que contienen pequeñas narraciones que, entrelazadas, componen una historia que engancha y provoca.


    Pero volvamos a las butacas de los cines Príncipe y Antiguo Berri (todavía llevo incrustado el "Astoria" en las neuronas). Allí viviremos durante nueve días otra retrospectiva clásica compuesta por auténticas joyas del cine. Como ya escribí semanas atrás, Richard Brooks fue escritor antes que director, también fue novelista y, por encima de todo, es un gran adaptador literario.

    Hoy abrimos boca con algunas de las películas que escribió para otros directores y algunas películas de sus últimos años; podéis informaros acerca de la programación y de la venta de entradas en la web del festival, que es estupenda.

     
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