Calle 14: Stephen Sondheim
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Sooner or Later (Dick Tracy)

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  • 29 julio 2010
  • Retroclásica

  • Madonna siempre ha querido ser actriz y casi siempre ha fracasado en el intento. Digo casi siempre, porque donde ha fracasado es en el cine, pero como cantante es más actriz que otra cosa. Para mí siempre ha sido (y que nadie se ofenda) una voz mediocre en el cuerpo y la mente de una artista como la copa de un pino.

    Stephen Sondheim

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  • 06 abril 2010
  • Retroclásica

  • El 22 de marzo de 2010 Stephen Sondheim ha cumplido ochenta años. ¿Quién es Sondheim? Sin duda el compositor de musicales más importante de los últimos cuarenta años. Conocemos muchas más canciones suyas de las que imaginamos. Como letrista, es responsable nada menos que de West Side Story, y podemos pensar que se trata de ese eslabón en la cadena que enlaza al autor con la tradición de música para el teatro representada en la figura de Leonard Bernstein, heredero a su vez del buen hacer del gran Gershwin.

    Rojo y azul

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  • 04 agosto 2008
  • Retroclásica

  • Para dar fe de que no todo se emulea, en casa habitan unos cuantos centenares de deuvedés originales. No, si lo del divequis es, cómo diría yo, más que nada por aprovechar espacio. Aquí mis últimas adquisiciones: el montaje original en teatro de SWEENEY TODD (Stephen Sondheim, oh, venerado dios de Broadway), y un concierto de HARRY CONNICK JR. con su big band en Nueva York en 1992. Nada que ver uno con otro, si han venido conmigo en la misma bolsa, era porque el precio los hacía merecedores de la compra.

    ROJO

    Hay gente a la que no le ha gustado la versión que Tim Burton ha hecho de Sweeney Todd para el cine porque hay demasiada sangre; yo más bien diría que porque los musicales de Sondheim no son para ver comiendo palomitas precisamente: la música es compleja, las letras muy profundas y las tramas, como en este caso, no tienen nada de superficial ni gratuito. Sí, pienso que Tim Burton se ha excedido tanto en la sangre como se ha quedado corto con el papel femenino. Además, carece del humor negro del montaje original y, claro está, Mrs. Burton o Helena Bonham-Carter no es Angela Lansbury, la señora Lovett.

    Estrenada en Broadway (Uris Theatre, marzo 1979), originalmente el papel del protagonista estaba interpretado por Len Cariou; esta producción para TV se rodó durante la gira americana de 1982, que mantiene a Lansbury e incorpora a George Hearn como barbero. Se ha repuesto en Londres y Broadway en múltiples ocasiones, a destacar la Mrs. Lovett de Patti Lupone, y se han hecho versiones en otros idiomas en todo el mundo. En 1995 Mario Gas dirigió una versión interpretada por Constanino Romero y Vicky Peña, primero estrenada en catalán y más tarde en castellano. Parece ser que Sondheim ha dicho que ése era el mejor Sweeney Todd. Interesante: la voz de Clint Eastwood y de Darth Vader.

    Si hay algo que reivindicar de todo esto es el papel de Lansbury: es una pena que se la recuerde sólo como la irritantemente perspicaz Señora Fletcher a la que ningún crimen se le resiste, quizá conocedora de los trucos aprendidos en sus días como pastelera de la calle Fleet.


    Angela Lansbury lo ha sido todo en el mundo del espectáculo. También tuvo papeles interesantes en el cine, como Gaslight, o muchos la recordamos en Bedknobs and broomsticks (La bruja novata). Entre sus memorables trabajos en el teatro destaca Mame, de Jerry Herman, especialista en entretenimientos de alta calidad, como Hello, Dolly! Algo similar ocurre con Bea Arthur, a quien por estos lares se le recuerda más como la Dorothy de Las chicas de oro, siendo prácticamente desconocida su brillante trayectoria en el teatro; por cierto, hace sólo unas semanas fallecía la mordaz Sofía Petrillo, es decir, Estelle Getty.

    AZUL


    Este hombre lleva unos veinte años residiendo en mis estanterías. Fue la banda sonora de When Harry Met Sally la que me conquistó, no sólo sus ojos azules, su destreza al piano y su voz al más puro estilo Sinatra. En España se ha dejado escuchar en algún concierto, yo cruzo los dedos para que una futura edición del Jazzaldia nos lo traiga al Kursaal. Pianista precoz, con once años se codeaba con las mejores bandas de New Orleans, y comenzó su carrera en los clubes de Nueva York. Ha coqueteado con el pop, pero donde mejor se mueve es en el terreno de las big band. Ah, repitamos su nombre... Se llama Harry Connick Jr.

    Liza with a K

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  • 27 julio 2008
  • Retroclásica


  • Tras la experiencia de escuchar a Dianne Reeves en la sala de cámara del Kursaal y sólo minutos más tarde a Diana Krall en el auditorio, llega el plato fuerte, la clausura. Liza, con Z, con todo su bagaje de estrella, de hija de estrellas, y con todo lo de leyenda negra que le ha ido acompañando. Como ocurrió con el concierto de Barbra hace un año, es mejor no hacerse ilusiones, no esperar nada, dejarse llevar y emocionarse, de esa manera el concierto al que asistes termina siendo inolvidable. (Foto: http://www.officiallizaminnelli.com/index.html)

    La diferencia es que Barbra ha llegado hasta hoy en forma, ha sido retratada más por sus romances, excentricidades y activismo político que por otra cosa, y es que no parece ser de las que hayan ahogado sus penas en el alcohol precisamente. Pero Liza siempre ha arrastrado el talento y también el destino trágico de su madre. Ser hija de Vincente Minnelli y Judy Garland ha sido un privilegio indiscutible, y conociendo su trayectoria y la de su madre no dejamos de ver que cada día se parece más a la pequeña Frances Ethel Gumm.

    Esta mañana he dado un largo paseo por la ciudad escuchando en el iPod Judy Garland and Liza Minnelli Live at the London Palladium (1964), que con Judy at Carnegie Hall (1961) son dos de mis álbumes favoritos. En ese mano a mano con su madre, Liza tiene apenas 18 años y promete. De hecho, triúnfa en Broadway (Flora, the red menace) y no tarda en irrumpir en el cine con esa delicia de película, The Sterile Cuckoo (1969), tan difícil de conseguir si no es gracias a la generosidad de las redes p2p. Y llega a la cumbre de la mano de Bob Fosse (qué grande) que le regala el papel de Sally Bowles en Cabaret (1972).


    En adelante, New York, New York de Scorsese y el especial para TV Liza With a Z, así como su intervención en Arthur y Stepping Out serán lo más reseñable de su carrera, que terminará centrándose más en los espectáculos en directo (giras con Sinatra y Dean Martin). A finales de los 80 los Pet Shop Boys la relanzan a las listas de éxitos: producen el álbum Results, del que hay que destacar un tema de Sondheim (¡de rodillas!), Losing My Mind, extraído de su musical Follies.



    (Como es de esperar, a mí me sobran los Pet, los Shop y los Boys... y prefiero otras versiones, como la de Tim Curry o ésta de Miss Peggy Lee)



    Esta tarde, a las ocho y media, Liza en el Kursaal.
     
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