Calle 14: Oscars
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And the Oscar goes to...

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  • 27 febrero 2011
  • Idoia
  • Dos meses en el dique seco... En fin, cuando no se llega, es lo que hay. Esta noche va a ser la primera en muchos años que escucharé la ceremonia de los Oscar por la radio, eso si me falla la emisión online... Que incrusto en el blog, por eso de compartir la señal. Este año llego a la ceremonia con muchas películas ya vistas. Para mí la mejor película del año ha sido "Toy Story 3", que ganará en el apartado de mejor largo de animación, lo cual es verdad, pero aplastará a una película que, a priori, tiene una pinta maravillosa: "The illusionist", producida por el mismo equipo de la estupenda "Les triplettes de Belleville".

    Después de ésta creo que, sinceramente, "La red social" es de lo mejor que he visto en pantalla. Y pese a lo que se dice sobre la decadencia del séptimo arte, estoy segura de que hacía mucho tiempo que no teníamos una cartelera en la que coincidieran películas de tan buena factura, pero más que pensar en obras de arte, peliculas que me estuvieran haciendo pasar un buen rato en la butaca. "Valor de ley", "De dioses y hombres", "El discurso del rey", "La llave de Sarah" o "Más allá de la vida" están entre esos títulos, como lo está la española "Primos". Claro que combinar estos títulos comerciales con la retro de Truffaut hace que este curso esté gozando especialmente de mi paso por las butacas de cine.

    Sooner or Later (Dick Tracy)

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  • 29 julio 2010
  • Retroclásica

  • Madonna siempre ha querido ser actriz y casi siempre ha fracasado en el intento. Digo casi siempre, porque donde ha fracasado es en el cine, pero como cantante es más actriz que otra cosa. Para mí siempre ha sido (y que nadie se ofenda) una voz mediocre en el cuerpo y la mente de una artista como la copa de un pino.

    Ya llega el tío Oscar

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  • 20 febrero 2007
  • Retroclásica

  • (En la foto, Walter Matthau recibiendo un Oscar y un beso de Shelley Winters). Por primera vez en muchos años los Oscar me pillan a contrapié, sin haber visto todo lo que debo y quiero ver. Salvo “Babel” y “Little Miss Sunshine”, lo demás lo tengo un poco cogido con pinzas. He visto “Dreamgirls” y me ha parecido un bodrio, y todavía tengo pendientes los dos Eastwood y Scorsese (no tengo perdón). En fin, que me asomo a la gaupasa cinematográfica sin apenas criterio, sin favoritos y pensando en la auditoría que tenemos en la oficina a la mañana siguiente. Total, para ver una ceremonia que cada año se critica por larga, tediosa, previsible y espantosamente americana (qué espera el mundo, que sea más cubana, quizá).

    A los que pasamos la noche en vela viendo los Oscars lo que nos gusta es ver esa capacidad mediática de reunir a las estrellas del momento bajo un mismo techo, recuperar quizá a algún dinosaurio y saber que está ahí, vivito y en directo (oh, adorado Morricone, oh, Sir O’Toole). Nos gusta ver ese potencial para el espectáculo, es Hollywood en directo, con todos los recursos, la precisión, lo imprevisible. Que a veces hasta uno puede reírse con la ocurrencia de un presentador brillante (irrupciones memorables de Whoopi Goldberg disfrazada de Elizabeth I o los espectaculares comienzos de Billy Cristal). Después de un par de presentadores de peso específico específicamente americano (valga la redundancia), llega una mujer poderosa en el mundo de la telecomedia y el talk-show en Norteamérica, suficientemente conocida y apreciada (o detestada) en el resto del mundo. Es Ellen DeGeneres, actriz de comedia tan famosa fuera de los platós por su defendido lesbianismo.

    Supongo que el sentido del humor de DeGeneres (o Ellen, para sus seguidores) es más fresco, menos político, más puramente cómico que el de presentadores que le anteceden, y que han sido menos populares entre la audiencia no norteamericana, desde que Cristal y Goldberg dejaron de conducir la ceremonia. El problema de verla desde el otro lado del charco no es únicamente el desfase horario, que influye, sino también el hecho de que los americanos se suelen contar chistes para sí mismos, juegos de palabras con personajes que no conocemos o no entendemos; en esos momentos la traducción simultánea de Digital Plus ayuda poquísimo, así que opto por escuchar la versión original. Ese humor autóctono sería correcto si los Oscar fueran un premio reducido a su público, como lo son los Goya para el nuestro; pero no nos confundamos, todo el tinglado es puro marketing y los americanos cobran una pasta gansa por vender el espectáculo (me refiero al cine, no sólo a los premios) al resto del mundo, por lo que deberían ser un poco más considerados con la audiencia y ofrecer un humor más neutro o universal, en clave de telecomedia de situación. Por esa razón pienso que DeGeneres puede haber sido una buena elección. No lo sabremos hasta la madrugada del 25 al 26.

    Si se habrán dado cuenta estos yankis del potencial de lo extranjero que hasta ellos mismos presentan candidaturas a películas en habla no inglesa… Aquí estaremos pendientes del donostiarra Cobeaga, entre otros.
     
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