Calle 14: Nosferatu
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Y los miércoles, Truffaut

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  • 09 diciembre 2010
  • Idoia
  • Truffaut, Bisset y Léaud en La noche americana

    Ya llevamos un mes disfrutando de las tardes de Nosferatu y yo sin comentarlo. Donostia Kultura nos da la oportunidad de revisar la filmografía completa del gran autor de la nouvelle vague, en versión original y pantalla grande, como debe ser.

    François Truffaut (1932-1984) es uno de los máximos representantes del nuevo cine francés de la posguerra. Irrumpió en Cannes en 1959 con Los cuatrocientos golpes, una película que ahonda en la soledad, la incomunicación, la rebeldía, la infancia y la falta de cariño, a través de un personaje nacido de la infancia del propio director, y que le acompañará en cuatro películas más: Antoine Doinel.

    Cinéfilo y crítico, además de actor ocasional, la obra de Truffaut destila, por encima de todo, amor al cine. Y como hay gente mucho más conocedora de su filmografía que yo, os voy a dar algún enlace de interés.

    Nuria Vidal, escritora y crítica cinematográfica, tiene un par de blogs en los que comparte todo su conocimiento. Hay uno de "textos largos" en el que reproduce el artículo original que escribió para la publicación que Nosferatu edita con ocasión de esta retrospectiva. El texto es más que interesante y os lo recomiendo: François y los otros.

    Os remito a la web de Donostia Kultura y al folleto para conocer la programación exacta.

    En imdb, como siempre, la base de datos más completa sobre Truffaut.

    La web oficial sobre el director. Filmografía, biografía, publicaciones...

    Una web en español, bastante vistosa.

    The Music Connection

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  • 01 diciembre 2009
  • Retroclásica

  • Como comentaba en la anterior entrada, el curso escolar nos trae una nueva retrospectiva de Nosferatu, esta vez temática, dedicada al thriller americano de los años 70.

    Bullit ha resultado un inicio agradable; una película parca en diálogos, como lo es el personaje encarnado por Steve McQueen. Hablan más los silencios y esa mirada huidiza de Bullit, o la espectacular persecución automovilística por las calles (cuestas) de San Francisco, secuencia imitadísima en películas posteriores (por ejemplo, en What's up, doc?).

    El detective nos muestra a Frank Sinatra en un papel que se sale de sus personajes triunfadores, alegres, seductores (no olvidemos The man with the golden arm, o su personaje en From here to eternity, que también se apartaban de su condición de cabecilla del rat pack). No la había visto, y me gustó, me pareció entretenida y muy representativa de la estética de los setenta.

    Shaft ha sido una película entretenida, sin más, con una buena banda sonora en la que Isaac Hayes comienza cantando Who's the black private dick / That's a sex machine to all the chicks? / SHAFT! / Ya damn right! No he visto el remake, ni falta que me hace, entre otras cosas creo que me cae mejor Richard Roundtree que Samuel L. Jackson. Y creo que el Shaft setentero es mucho más amable que el del nuevo siglo.

    ¿Qué tienen en común estas películas? La estética. La narrativa. La banda sonora, un sonido, un estilo. Lalo Schifrin es el responsable de la música de Bullit, mientras que Jerry Goldsmith lo es de la de The Detective. Ambos diseñan unas partituras muy influidas por el jazz y por el funk, muy dinámicas y descriptivas. En los últimos tiempos estoy revisando películas con música muy setentera y es que una no puede resistirse a disfrutar de una secuencia acompañada por Michel Legrand o Henry Mancini o Burt Bacharach. Pop y jazz entrando por la puerta grande en el cine. Creo que Dirty Harry debe mucho a Schifrin, como Charada a Mancini. Continuadores como Dave Grusin mantienen ese espíritu en el cine actual.

    Don Ellis es el responsable de la banda sonora de The French Connection (que veremos hoy miércoles en Nosferatu); tuvo una carrera muy breve, pero al igual que Schifrin, se forjó en televisión, en la serie Mission: impossible. En esta película tenemos a actores sensacionales, entre ellos Fernando Rey (de hecho, cuando murió, en la ceremonia de los Oscar le dedicaron la famosa escena en que saluda desde el vagón del metro), en gran Gene Hackman y Roy Scheider. Hace bastantes años que no veo esta película y creo que hoy la voy a disfrutar como si fuera la primera vez: es la magia de recuperarlas en pantalla grande.

    Doctor Lean

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  • 02 octubre 2008
  • Retroclásica
  • Por si queda la duda de si hemos o no acabado con empacho de celuloide, anoche nos sometimos a una dosis fílmica de 197 minutos del mejor cine. NOSFERATU, ese estupendo cine-club municipal de Donostia Kultura, ha iniciado el curso escolar con una retrospectiva que los aficionados hemos recibido con los brazos bien abiertos: David Lean, cuando se cumplen cien años de su nacimiento. Y como quien exhibe fuegos artificiales en La Concha, el lanzamiento inicial ha sido espectacular.

    Que sea una producción de Carlo Ponti hizo de la de ayer una transición mágica desde la retrospectiva de Monicelli con la que algunos hemos convivido en los últimos diez días hacia la normalidad. Con Doctor Zhivago restaurada y en una copia limpia de la Cooper, ayer disfrutamos de todos esos matices que nos hemos perdido en las cada día menos escasas emisiones de clásicos por televisión. Los machadianos campos de Soria, el Moncayo y la estación de Canfranc eran mucho más visibles y reconocibles a nuestros ojos, así como los actores españoles no acreditados, de los cuales el más popular es José María Caffarel. La imdb al fin hace justicia y ofrece una relación exhaustiva de los actores españoles que intervinieron en la película.

    Esta versión en scope del original en 70mm, un formato carísimo y de fotografía espectacular (de Freddie Young), tiene matices que quienes no la habíamos visto en pantalla grande nos habíamos perdido. Me quedo, sin duda, con el momento en que se hace evidente que Yuri está loco por Lara (bellísima Julie Christie): no hace falta expresarlo con palabras, ni con gestos, simplemente ubicando a Omar Sharif en la penumbra e iluminando esos ojos que lo dicen todo (debo encontrar el fotograma para publicarlo aquí).

    La nieve, que no es nieve, es mucho más fría. La cicatriz en la cara de Pasha, el deseo de Komarovsky (Rod Steiger, siempre grande), la bondad de Tonya (Geraldine Chaplin) y la irresistible belleza de Lara, todo es más evidente, más grande, más bello, más épico en una sala de cine en la penumbra. La copia completa incluye la obertura sin imágenes y el intermedio, con lo cual podemos disfrutar de una banda sonora magistral de Maurice Jarre, sin la cual Zhivago sería una narración incompleta. La copia tiene, además, sonido digital y eso se nota.

    Para mí hay tres secuencias determinantes: Una, cuando después de desertar y de recorrer al borde de la locura kilómetros y kilómetros, helado de frío y agotado (en la foto, Omar, todo ojos), llega a Yuriatin, recoge la llave de la casa de Lara en el escondite y lee la nota de Lara, que le ha preparado patatas hervidas. Dos, cuando Yuri, Lara y la niña llegan a la mansión helada de Varikino, entrando en una especie de palacio de cristal donde la escarcha y el polvo se confunden en un entorno tan fantasmal como romántico y mágico. Y tres, la penúltima secuencia, la de la impotencia de Zhivago cuando divisa a Lara desde el tranvía pero no puede alcanzarla.

    En esta película aparece uno de los elementos favoritos de Lean, casi constante en su filmografía: el tren. Una de las secuencias fue rodada en la bellísima estación de Canfranc, en Huesca. Hace años que no la visito y la última vez contemplé el deterioro de un lugar que todavía retiene cierto carácter aristocrático, como de belle epoque.

    Y un detalle que sobrecoge: el vals que invita a comprar la lotería de Navidad, (con lo que ello deprime). Noté cierto asombro entre algunos espectadores, que no sabían que la musiquilla del calvo de la lotería procedía de esta película.

    La película fue candidata a diez oscars, de los cuales se llevó cinco: mejor guión adaptado (Robert Bolt), mejor fotografía, mejor banda sonora, mejor vestuario y mejor dirección artística (entre los galardonados, Gil Parrondo).
     
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