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TRES SERIES
Hace 5 días









Ayer visitó el Guggenheim de Bilbao y, al parecer, pasará el fin de semana en Donostia-San Sebastián.





En cuanto a Richard Brooks, preciosa la fotografía escogida para el cartel (y el vídeo de presentación que han montado) y suponemos para la portada del libro que el Festival y la Filmoteca Española están elaborando para documentar e ilustrar una retrospectiva más que atractiva. Quim Casas está involucrado en este trabajo, así como en el libro que Filmoteca Vasca y Zinemaldia dedicarán al ciclo de La contraola. En el cartel se puede ver a Brooks con Burt Lancaster, se supone que durante el rodaje de la impresionante Elmer Gantry (El fuego y la palabra, 1960) (que me corrija alguien si me equivoco). Es una foto en blanco y negro pero llena de lo que este año busca el Festival: luz, la luz de los proyectores, la luz de la tecnología, la luz que nos ayudará a salir del agujero de la crisis. Y un poco de color para alegrar ese cielo gris que no quiere abandonarnos.
Mini entrada para celebrar que hoy es el día en que nacieron dos actrices divertidas y con talento.
Sin esperar a la presentación habitual que el Festival de Cine de San Sebastián hace a la prensa, se han anunciado dos retrospectivas (al parecer, este año no habrá una tercera) que comprondrán dos de las partes esenciales del Festival, que son el cine clásico y la revisión temática.
Hay directores clásicos que están asociados físicamente a una figura o a un objeto peculiar; Hitchcock hizo marca de la casa su bocio y su obesidad; Fritz Lang el monóculo, John Ford el parche en el ojo, Almodóvar la indomable cabellera, Allen sus gafas de miope... La imagen que yo guardaba de Richard Brooks, menos mediático que los mencionados, era la de un tipo pulcro con su sempiterna pipa en la boca.
Bajo esa imagen, inmediatamente llegaban otras de sus películas. Newman, vaso en mano, con sus muletas en la habitación, y en ella, sobre la cama, Elizabeth Taylor; Burt Lancaster predicador charlatán encandilando a Jean Simmons; Robert Blake con la mirada perdida después de cometer ese crimen que tanto obsesionó a Truman Capote; Liz Taylor y Van Johnson y el París que vio Scott Fitzgerald de fondo...
Algún gremlin intentó pisotear el espectáculo, pero sólo logró que todo sonara más afinado que nunca, más nítido, más contundente. La contundencia de su casi perfecta fonética en castellano al leer en público un comunicado en el que expresa su propuesta para lograr convivir en paz con el vecino (una propuesta que no es nueva y que lleva años expresando, si cabe ahora con más ahínco).



FannyBrice: “Genes and Jeans”. Volvemos a “Manhattan-Tel Aviv”, con un toque de Yemen; todos vamos en vaqueros, vivimos el presente, pero no deberíamos ignorar de dónde procedemos…